¿Quieres cambiar de trabajo, pero te sientes inseguro para dar el paso?

¿Quieres cambiar de trabajo a uno mejor, pero no te sientes con la confianza suficiente para hacerlo?

En este artículo te voy a mostrar los principales indicadores para saber si necesitas un cambio de trabajo y si no estás en condiciones de hacerlo solo porque te sientes inseguro.

Un primer indicio es cuando te encuentras en una etapa en tu vida donde sientes que te falta la ilusión y motivación para ir a trabajar cada día, y desempeñar tu trabajo con el estado de ánimo que tenías antes o que desearías.

Te has dado cuenta de que no se trata de algo esporádico, sino que últimamente es algo habitual en ti.

Siendo sincero contigo has notado como te cambia el humor cuando piensas en esa faceta de tu vida.

El domingo por la tarde ya empiezas a anticipar ese estado de ánimo negativo y esos cambios de humor que te acompañan durante el resto de la semana.

Y si pusieras en una balanza las ventajas e inconvenientes de continuar en tu trabajo, sientes que te pesan mucho más los inconvenientes.

Eso se refleja en que casi todo lo que haces relacionado con tu trabajo te está suponiendo un gran esfuerzo, a parte que pueda estar afectando también tu vida personal.

Te muestras mucho más irascible de lo habitual incluso en entornos fuera del trabajo. Tu estado emocional pende de un hilo y tus reacciones emocionales pueden ser, en ocasiones, desmedidas.

Te sientes muy incomprendido y plantearle tu cambio laboral a tu familia u entorno te supone un gran reto porque crees que ellos no van a entenderte.

Y si tu empleo actual está bien remunerado, la incomprensión de tu entorno es palpable porque ellos no entienden cómo vas a renunciar a esas condiciones, tal y como están de mal las cosas.

Crees que unas vacaciones van a solucionar tu problema, pero una vez pasados esos días de descanso y de vuelta a la normalidad, vuelves a sentirte igual de “quemado” como antes de irte. El estrés y el desgaste no se han ido de vacaciones.

Sientes que necesitas un cambio, pero los miedos te invaden, y piensas que solo no vas a poder afrontarlo. Te sientes desbordado emocionalmente y no ves una salida viable para ti en estos momentos.

Incluso físicamente te sientes agotado y con la energía bajo mínimos. Y en estas circunstancias, tu productividad se ve afectada pudiendo estar cometiendo más errores de los aceptables porque no estás centrado ni en ti, ni en las funciones que requiere tu puesto.

Te sientes muy desconectado y el peso del esfuerzo se acentúa a medida que no te identificas ya con ese puesto o con esa empresa.

De esta forma, tu desmotivación va en aumento y dependiendo del tipo de relación que tienes con tus superiores y compañeros, recibes sus comentarios siempre como reproches y no de manera constructiva.

Estás sumamente susceptible y no te encuentras en situación de ser imparcial, con lo cual todo comentario te lo tomas como algo personal.

Y como es normal, ante este estado se te hace muy cuesta arriba el proponerte un cambio de trabajo o profesional, aunque sabes que lo necesitas.

Y te invaden todo tipo de pensamientos negativos para no hacerlo, para no dar los primeros pasos.

Es ahí donde aparece tu diálogo interno autodestructivo que te lleva a dudar de tus capacidades personales y posibilidades de cambio:

“¿Voy a poder encontrar trabajo tal y como está la situación….? ¿y con mi edad? Seguro que los prefieren más jóvenes, o con más experiencia que yo, o con más idiomas, o con más especialización, o sin cargas familiares, o con más titulaciones

y en mi familia ¿me van a entender?”

No te sientes lo suficientemente fuerte y equilibrado mental y emocionalmente para afrontar tú solo/a este proceso para cambiar de trabajo.

Tu diálogo interno te lleva a conformarte y mantenerte en tu zona conocida, aunque ahí sabes que no eres feliz.

Te sientes muy limitado por tus circunstancias personales y externas, y esa estrecha mirada no te deja ver más posibilidades fuera de lo que haces actualmente.

No estás en situación de ampliar tu mundo de posibilidades, sin una ayuda externa.

Estás sobreviviendo en ese trabajo, pero lo peor de todo es que también estás sobreviviendo mental y emocionalmente en tu vida.

Necesitas un acompañamiento externo que te muestre dónde y cómo estás.

Y lo más importante, que tengas claro a dónde quieres llegar y para qué.

Un acompañamiento que te ayude a transitar ese puente colgante con seguridad y confianza en ti. Que te muestre que después de cruzarlo hay muchas más posibilidades para ti del otro lado, de las que estabas en situación de contemplar por ti solo.

Tus miedos son esas malezas que no te dejan ver que el puente, aunque sea colgante, tiene buenas sujeciones para poder sostenerte, y que llegar al otro lado no tiene por qué ser tan costoso y con tanto esfuerzo como tu diálogo interno te hace creer.

Si no has desarrollado habilidades para hacer frente a los retos de la vida y tampoco cuentas con herramientas de gestión mental y emocional, tu cambio tiene pocas posibilidades de fructificar.

Y lo más probable es que lo abandones ante la mínima adversidad.

De este modo, Ante el primer vaivén te desequilibras y retrocedes, y te conformas pensando que era muy difícil atravesar ese puente hacia tu cambio.

E incluso pensarás que ya lo sabías y que ya te lo habían dicho otros, por supuesto otras personas que influenciadas por sus miedos nunca se atrevieron a seguir avanzando y cruzar su propio puente.

No estarás en capacidad de ver que lo que falló no fue tu cambio, sino el no saber cuáles eran los pasos adecuados que debías dar para atravesar ese puente colgante con conciencia, sintiéndote apoyado y fácilmente.

Quizás si cruzaras el puente con un guía que lo haya cruzado antes, tu nivel de inseguridad disminuiría ¿no crees?

Una persona que te demuestre que sabe en qué puntos puedes flaquear, y que te dé la confianza y seguridad que necesitas para continuar. Que te dé las herramientas adecuadas para que tu travesía no sea toda una odisea.

Facilitándote tu propio salvavidas que hará que el camino hacia tu cambio no sea una acción suicida, sino un trayecto planificado, disfrutado, lleno de aprendizajes, logros y retos totalmente superables.

Pautas y Preguntas Poderosas de Coaching

Ahora quiero regalarte unas pautas y preguntas poderosas de coaching para que empieces a reflexionar sobre si tu cambio es beneficioso tanto para ti como para tu sistema familiar y entorno más cercano.

O sea, lo que en PNL llamamos que sea ecológico para todas las partes implicadas. Porque si no es así, inconscientemente tú serás el primero en sabotear tu cambio.

Y lo que queremos evitar es que dediques tiempo y energía a algo que ya desde un principio no es lo adecuado para ti, o al menos por ahora.

En cambio, si vemos claro que ese cambio sí es para ti podrás IR A POR TODAS.

Y para ello vamos a contemplar tu cambio desde una mirada con mayor apertura.

Te animo a que puedas responder estas preguntas tranquilamente tomando conciencia de qué informaciones importantes aparecen para ti.

Antes de eso, quiero que sepas que cuando nos planteamos un cambio retador en nuestras vidas, es sumamente importante valorar si ese cambio es congruente contigo y con tus valores.

O sea, que no se trate de un capricho pasajero que por imitación de otros lo has hecho tuyo, pero al analizarlo detenidamente ves que no es congruente contigo, ni con tu visión de la vida, ni tus valores esenciales.

Y para poder tener mayor claridad respecto a tu cambio, te invito a poner en una balanza imaginaria todos los pros y los contras de tu trabajo actual y que incluyas también qué emociones pones a cada lado de tu balanza.

A partir de ahí responde a las siguientes Preguntas Poderosas de manera reflexiva:

  1. ¿Qué ocurrirá si consigo cambiar de trabajo o ese cambio profesional?
  2. ¿Qué ganancias, materiales e inmateriales, obtendré con este cambio?
  3. ¿Qué perderé?
  4. ¿Qué creo que tendré que sacrificar de beneficioso de mi situación actual?
  5. ¿De qué manera puedo conservar los beneficios que mi situación actual me aporta?
  6. ¿Qué puede ocurrir si no lo consigo?
  7. ¿Qué es lo peor que me puede pasar si no lo consigo?
  8. ¿Este cambio beneficiará también a las personas más importantes de mi vida? (familia, amigos, pareja,…)
  9. ¿Qué pueden perder estas personas si lo consigo?
  10. ¿Cómo se beneficiarán estas personas si lo consigo?

Cuando respondes a estas preguntas obtienes mucha más claridad de cuál es tu situación actual y cómo te afectaría tu cambio profesional tanto a ti como a tu entorno más cercano.

Tener claro las ventajas y desventajas de tu cambio te ayudará a no sabotearlo en el primer obstáculo, si no que puedas verlo como los pasos necesarios para ir avanzando en ese puente, pero ahora sintiéndote en todo momento bien sostenido.

Y para finalizar, si todo esto te ha parecido interesante y te has sentido identificado/a, me encantaría que puedas contar conmigo para ser tu guía y poder atravesar ese puente hacia tu cambio de mi mano.

¡Vamos Juntos a Impulsar tu Vida!

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